Hace unos días leía en Hipertextual (una de las referencias que consulto asiduamente) este artículo sobre el caso de éxito de Spotify en el que pude corroborar con datos algunas conclusiones que comentábamos entre colegas de profesión, y también usuarios de esta plataforma, hace poco.

1- Los usuarios estamos dispuestos a pagar un precio razonable por un buen servicio y la versión Premium de Spotify reúne ambos requisitos. Los últimos datos demuestran que el número de usuarios de pago crece al mismo ritmo que el de las cuentas gratuitas. ¿Estás dispuesto a pagar 10 euros al mes por tener a tu alcance la mayor librería de música online disponible hasta el momento, con una calidad de sonido excelente y las playlist aun sin conexión a internet? Si la respuesta es “no” puedes disfrutar de la versión gratuita; eso sí, después no te quejes si te saltan anuncios entre canción y canción o tienes que escuchar, quieras o no, los últimos grandes éxitos del artista en promoción de la multinacional de turno. Spotify es un negocio, no una ONG. Si no pagas por el servicio tendrá que obtener los beneficios por otra vía.

2- Las discográficas como tal son un modelo obsoleto, que ni avanzan ni están dispuestas a dejar avanzar; un negocio arcaico, anclado en el pasado y que se aferra a mantener unas reglas de juego que no son válidas en nuestros días. La iniciativa que han planteado a Spotify es que a partir de 2016 las novedades no estén disponibles para las cuentas free. Todo lo que aportan son intentos inútiles de forzar situaciones absurdas, aunque también mucho capital a través de buena parte del accionariado de la plataforma. No obstante los negocios que funcionan en la industria musical, como Spotify, los desarrollan otros, y sobre todo la capacidad para decidir lo que queremos consumir y cómo queremos consumirlo está más que nunca en manos de los usuarios.

Algunos datos que aporta Hipertextual:

-Mayo 2014: 40 millones de usuarios de Spotify de los cuales el 25% eran de cuentas de pago.
-Enero 2015: 60 millones de usuarios de Spotify de los cuales el 25% seguían siendo cuentas de pago.
-Junio 2015: 75 millones de usuarios de los cuales el 26,6% son cuentas de pago.

En resumen: Que Spotify sea un caso de éxito es un hecho indiscutible a estas alturas. Y si siguen haciendo las cosas así de bien, pensando en un modelo de negocio viable, sostenible económicamente y que sitúa al usuario en el centro del negocio sin perder de vista su rentabilidad, difícilmente van a poder hacerle sombra ni siquiera los cipreses más alargados.

Por Helena Abellán