La experta en comunicación Maribeth Metzler presenta una interesante batería de diferentes tipos de preguntas que un periodista puede lanzar en su búsqueda por obtener las mejores respuestas posibles. El periodista es (o debería ser) una persona altamente capacitada para sonsacar aquella información relevante, impactante, novedosa, de interés, que quizá el representante de una empresa no quiera sacar a la luz. Para ello, Metzler ha catalogado diferentes cuestiones más allá de las clásicas. Aquí va un resumen con las preguntas más destacadas (y peligrosas):

Pregunta de confirmación: El periodista sabe la información, cree saberla o está cerca de conocerla, y únicamente busca la respuesta del entrevistado para constatarlo. Por ejemplo: “Está convencido de que la empresa podría haber evitado la crisis con una mejor coordinación con las autoridades sanitarias, ¿verdad?
Pregunta amistosa o de despedida: Prohibido creer en el off the record durante una crisis. Recuerda que un periodista no es un enemigo, pero tampoco un amigo. Cada uno juega su rol, así que mantén las distancias. Por ejemplo: “Bueno, ahora entre tú y yo, la gestión económica durante el último período fue…” Ese supuesto off the record puede suponer el fracaso absoluto para la empresa… y el éxito para el periodista. Del mismo modo, cuando el periodista se despida, no digas nada que no quieras. Quizá la grabadora siga encendida…
Pregunta especulativa: Suele ser complicada de responder porque plantea situaciones o hipótesis que es posible que no se hayan contemplado ni entrenado con el Q&A. Comienzan con el “Si…”, así que buscan una opinión sobre lo que podría haber ocurrido en otras circunstancias. Si la pregunta se escapa a las pretensiones iniciales, la respuesta elegante es un “No podemos tener la certeza de…” Por ejemplo: “Si el producto se hubiera comercializado en otros países, ¿el daño hubiera tenido un efecto devastador a nivel mundial?”
Pregunta ingenua: El periodista no tiene ni la menor idea de lo que hace la empresa ni de por qué está en crisis. Vamos, que no se ha preparado bien el tema. Así que lanza las típicas “Su empresa a qué se dedica” o “¿Puede explicarnos cómo se ha producido su crisis?” Es un excelente momento para venderle lo que quieras. Tu historia será su historia.
Pregunta acusatoria: El periodista busca aquella declaración en la cual se arremeta contra otra persona u organización. Mantén la inocencia si es cierto, y si no lo es, no cargues contra otros (fundamentalmente en la primera etapa de la crisis y/o si hay damnificados). La opinión pública nunca reacciona bien ante esta ‘técnica del ventilador’ porque, ante todo, se debe mostrar responsabilidad ante lo sucedido, sea o no tu culpa.
Pregunta trampa: Contiene alguna información errónea, citada intencionadamente por el periodista, que en caso de que el entrevistado no se percate puede aparecer en la noticia de forma negativa para la empresa. Por ejemplo: “Semanas antes del incendio aseguraron que la inversión en seguridad se había reducido un 15%, ¿verdad?” Quizá sea cierto el hecho, pero no el porcentaje… Hay que estar al tanto en todo momento.
Pregunta detalle: El periodista asegura saber toda la historia y solo necesita algún detalle, una declaración. No tiene por qué ser cierto. Manténte firme en tus mensajes, en aquellos que deseas ensalzar, y no caigas en la ‘trampa’ de querer ir rápido dándole lo que te pide.

Por Alejandro Teodoro