La fiebre por las valoraciones cuantitativas como medida para evaluar el éxito o fracaso de un post o de la gestión de una red social va perdiendo fuelle. Facebook, Instagram y Twitter ya han comenzado su particular redada contra los perfiles falsos y contra aquellas cuentas que engordan a base de usuarios artificiales. A nosotros nos parece una excelente noticia porque no creemos en la eficacia de los likes de usuarios desconocidos.

Cuando presentamos nuestros informes de actividad sobre las cuentas de social media que gestionamos nos gusta centrarnos mucho más en las valoraciones e interpretaciones de la actividad e interacción que se consigue desde las mismas que en cuadros comparativos de cuántos seguidores más se han conseguido ese mes. No estamos diciendo que no sean datos a tener en cuenta pero no creemos que deban ser los que más peso tienen a la hora de valorar si una cuenta está evolucionando correctamente y en el buen camino. Preferimos hablar de grado de interacción real entre la marca y sus seguidores (y viceversa) que remarcar los muchos likes que quizá ha tenido un post de Facebook o una publicación en Instagram si la mayoría de esos likes proviene de “usuarios fantasma”. A fin de cuentas nuestra forma de entender y aplicar la estrategia en redes sociales tiene una máxima: el social media trata sobre las personas y sus relaciones entre sí y solo cuando uno es auténtico y arriesga se obtienen resultados sorprendentes.

Por todo ello nos parecen muy positivas todas las iniciativas que las plataformas sociales pongan en marcha de cara a primar la calidad frente a la cantidad, la no automatización de procesos, los robots, los contenidos enlatados y de recurso, y todo aquello que no tenga que ver con una intención real y verdadera de conversar y escuchar.

Per: Helena Abellán