Los que hemos tenido la suerte de haber trabajado en alguna emisora de radio sabemos que este medio de comunicación es altamente adictivo. La sensación de hablar para un número de personas que muchas veces es una incógnita, las inesperadas y sorprendentes llamadas de algunos oyentes, el piloto rojo que se enciende cuando es tu micro el que está en el aire… La radio tiene una liturgia muy peculiar, una sensibilidad comunicativa especial y un grado de conexión e inmediatez que hasta la irrupción de internet no había tenido ningún otro medio de comunicación. Han sido muchos e importantísimos los momentos que se han comunicado a través de las antenas de las emisoras de radio. Hacemos memoria y recordamos algunos de ellos: el famoso discurso en 1963 de Martin Luther King que convirtió en hito el movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos, la histórica retransmisión de La guerra de los mundos de Orson Welles en 1938, la primera emisión del tema “I want to hold your hand” de The Beatles en la WWDC que permitió el salto de la banda británica al continente americano, la conocida “Noche de los transistores” del 23 de febrero, cuando toda España permaneció pegada a la radio para seguir el desarrollo del asalto al Congreso de los Diputados del golpe de estado del 81. En esta ocasión la cadena SER fue la única que pudo dar señal tras burlar los controles de comunicación de los golpistas. Todos ellos han sido grandes momentos de la historia moderna en los que la radio ha sido fundamental.
Pero es en la intimidad de nuestros coches, de nuestras habitaciones, de nuestras cocinas donde a diario la radio nos regala momentos de información, compañía y entretenimiento, y es por ello por lo que no queremos dejar pasar este 13 de febrero, Día Mundial de la Radio, sin desear de todo corazón una larga vida a la radio.

Por Helena Abellán