Muchos gurús de la comunicación ofrecen consejos en sus blogs sobre cuándo se ha de convocar una conferencia de prensa. Unos reniegan de los lunes: hay que aterrizar bien en el trabajo tras un fin de semana de descanso para volver a coger el ritmo de la actualidad informativa. Otros prohíben los viernes: los periodistas ya tienen un pie puesto en el sábado y el domingo. Por descontado, ni hablemos de estos dos días que clausuran la semana. En fin, siempre nos quedarán los martes, miércoles y jueves…
¿Y qué hay de las horas para convocar a los periodistas? Por supuesto, a los de la prensa escrita no es conveniente citarlos muy temprano, pues el día anterior probablemente abandonaron la redacción hacia las 21, 21.30, 22 o incluso más tarde. Después de las 12 tampoco, añadirían desde las televisiones y las radios, que luego han de regresar a sus medios para editar la noticia y emitirla en los informativos de la tarde/noche (depende de la agenda). Bueno, ¿pues antes del mediodía y más tarde de las 10? Y por la tarde, ¡no, por favor!
Muchas empresas, instituciones, administraciones y partidos políticos abusan de ellas en ocasiones, es cierto, y la competencia es dura. Además, es ciertamente frustrante organizar una rueda de prensa a la que acuden pocos o ningún medio. Pero que quede claro: los periodistas no se movilizan por cualquier cosa. ¿Por qué se movilizan entonces? Se movilizan simple y llanamente por una NOTICIA, ya sea lunes, jueves o viernes. Ya sean las 10 de la mañana o las cinco de la tarde.
Y una noticia no tiene nada que ver con explicar lo bueno que somos y lo bien que hacemos las cosas. Para eso ya está la publicidad. Una rueda de prensa no sirve para trasmitir mensajes comerciales por mucho que se empeñe el director de marketing, porque entonces el periodista se sentirá estafado. El departamento comercial jamás debería interferir en el de comunicación, sino tan solo coordinarse. O sea que, antes de convocar una conferencia de prensa, no pensemos en el día y hora de la convocatoria. Lo primero que debemos cuestionarnos es si el mensaje que queremos transmitir es o no una noticia y si puede interesar a los medios, en un momento de sobresaturación informativa.
J. Garriga / M. Albiñana